Shunga es una de las marcas de cosmética erótica más famosa en el sector de la sensualidad y el placer. Sus aceites, polvos y pintura corporales, velas para masaje, y estimulantes, hacen especial un encuentro, preparado con cuidado para ser inolvidable. Es posible que, cuando veáis esta marca en efogos, os atraiga por su cuidado y delicado diseño, por el atractivo de sus exóticos ingredientes... Hoy os quiero mostrar que Shunga, además, es arte, quizás el arte erótico más antiguo jamás conocido.
La palabra japonesa SHUNGA literalmente significa “la imagen de la Primavera”, siendo "primavera" un eufemismo común para las relaciones sexuales. Por eso, este término, es más conocido por ser utilizado para denominar unas obras de arte muy especiales. Pinturas eróticas japonesas, realizadas en el período comprendido entre los siglos XVI al XVIII, por famosos pintores del período Ukiyo-e (mundo flotante). Durante esa época, los puristas de la cultura japonesa rechazaron el arte SHUNGA., no hace falta explicar por qué. El erotismo, la sensualidad, y la sexualidad, han estado cubiertos durante mucho tiempo por el oscuro velo de los tabús. Aún así, este tipo de obras no desaparecieron pero, aunque los artistas disfrutaban del erotismo en sus pinturas, rara vez firmaban sus obras, para evitar perjudicar sus carreras como artistas clásicos.
Mientras que algunos lienzos SHUNGA o impresiones (pinturas en bloques de madera) muestran escenas sensuales de la pareja en acto amoroso, otros eran intensamente eróticos, revelando el amor carnal en todo su esplendor. Los artistas exponían la anatomía humana con todo detalle, sin ninguna preocupación por la discreción o pudor. Sin embargo, estas obras se hicieron siempre con cuidado y buen gusto.
Algunas mentes de negocios de la época, que entendieron el valor de mercado de los estímulos visuales, contrató a artistas para pintar arte SHUNGA a tiempo completo. Estas obras las exponían en salas donde los ciudadanos de clase media podría ir, mirar y fantasear , todo a cambio de un par de yenes. En cierto modo, este arte marcó el comienzo de la industria erótica como la conocemos hoy en día.
Frecuentemente impresos como pequeños folletos de arte Shunga, llamados “libros de cabecera”, sirvieron como guía de enseñanza para los hijos e hijas de la burguesía japonesa. A través de las pinturas, aprendían el arte de los juegos preliminares, las posiciones sexuales, y una higiene adecuada. A día de hoy, SHUNGA sigue siendo uno de los tesoros escondidos del arte tradicional japonés.
Como veis, un nombre y una marca, pueden esconder un retazo de historia que nos transporta a los antepasados del erotismo. Espero que os haya gustado. No dejéis de descubrir este arte convertido en esencias.
Os deseo unas fiestas llenas de pasión,
Secreta

